Históricamente, el diseño se ha concebido como una disciplina puramente estética y secundaria respecto al periodismo. No obstante, esta separación es errónea ya que el diseño también consiste en informar, convirtiéndose en una función clave porque permite dar claridad y legibilidad a los mensajes.
Tanto redactores como diseñadores actúan como creadores de contenido, aunque utilicen distintos signos; alfabéticos los redactores y visuales diseñadores, comparten la función de investigar la realidad y ordenarla para que sea comprensible. Por eso el “que” y “como” tienen la misma importancia en los contenidos informativos.





